Ciudad de México. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) moderó su perspectiva sobre la economía mexicana, descartando el escenario recesivo que había proyectado hace menos de tres meses. En su más reciente informe de Perspectivas Económicas, el organismo internacional prevé ahora un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México de 0.4 por ciento en 2025 y de 1.1 por ciento en 2026.
En marzo pasado, la OCDE había advertido que México podría enfrentar una recesión prolongada debido al endurecimiento de la política comercial de Estados Unidos, especialmente ante la posibilidad de nuevos aranceles bajo la administración del presidente Donald Trump. En ese momento, anticipó una caída de 1.3 por ciento del PIB en 2025 y de 0.6 por ciento en 2026.
El organismo atribuye el cambio en sus previsiones a una mejor lectura del entorno comercial, aunque advierte que persisten riesgos significativos. “Las perspectivas tanto para el crecimiento como para la inflación siguen siendo inciertas”, señaló, subrayando la fuerte dependencia de México del mercado estadounidense, destino del 80 por ciento de sus exportaciones.
La OCDE indicó que una desaceleración en Estados Unidos durante 2025-2026 y el endurecimiento de las condiciones financieras podrían seguir afectando negativamente la demanda externa y la inversión en México. Sin embargo, matizó que una renegociación rápida y efectiva del T-MEC podría reducir la incertidumbre y apoyar la inversión y las exportaciones.
A pesar de las tensiones comerciales, el organismo estima que los bajos niveles de desempleo y la moderación de la inflación —que cerraría 2025 en 3.4 por ciento, dentro del rango objetivo del Banco de México— respaldarán el consumo privado. No obstante, el gasto gubernamental y la inversión se mantendrán limitados debido al proceso de consolidación fiscal.
En este sentido, se prevé que el déficit presupuestario, que alcanzó 4.9 por ciento del PIB en 2024 (el nivel más alto en 35 años), disminuya a 3.5 por ciento en 2025 y a 3 por ciento en 2026, principalmente mediante recortes en la inversión pública.
La OCDE también proyecta que la deuda pública de México se sitúe en 52 por ciento del PIB el próximo año. Sin embargo, alertó que factores como el aumento de la aversión al riesgo global y la volatilidad cambiaria podrían elevar los costos de financiamiento soberano y restringir aún más el margen fiscal del país.




