Ciudad de México. La economía mexicana muestra señales de un deterioro acelerado en gran parte de 2025, de acuerdo con los resultados más recientes del Sistema de Indicadores Cíclicos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Tanto el indicador adelantado como el coincidente se encuentran por debajo de su tendencia de largo plazo, lo que sugiere un entorno de bajo crecimiento económico.
En febrero de 2025, el indicador adelantado, que anticipa el comportamiento de la economía en el corto plazo, se ubicó en 99.5 puntos, con una caída mensual de 0.12 puntos. Se trata de la décima disminución consecutiva del indicador, manteniéndose por debajo del umbral de los 100 puntos, que marca el promedio de largo plazo.
Por su parte, el indicador coincidente, que refleja el estado actual de la economía, se situó en 99.4 puntos en enero, registrando una baja de 0.18 unidades respecto al mes previo, su nivel más bajo desde 2022.
Componentes a la baja
De los seis componentes del indicador adelantado en febrero:
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El empleo manufacturero cayó 0.14 puntos.
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El momento adecuado para invertir en manufactura retrocedió 0.24 puntos.
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El índice S&P 500 y la tasa de interés interbancaria de equilibrio también descendieron 0.14 puntos cada uno.
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Por el contrario, el tipo de cambio real avanzó 0.14 unidades y el IPC de la Bolsa Mexicana de Valores subió apenas 0.01 puntos.
En el caso del indicador coincidente de enero:
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El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) bajó 0.26 puntos.
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Las manufacturas retrocedieron 0.39 puntos.
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Las ventas al menudeo, afiliación al IMSS y las importaciones también cayeron.
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Únicamente la tasa de desocupación urbana (inversa) mostró un aumento, con 0.12 unidades.
Perspectivas económicas
La última vez que ambos indicadores rondaron estos niveles fue a inicios de 2020, justo antes del colapso económico derivado de la pandemia. Los analistas privados consultados por Banxico y Banamex coinciden en que la economía mexicana enfrentará un crecimiento por debajo del 1% en 2025, reflejo de un entorno desafiante tanto interno como externo.
La tendencia de los indicadores refuerza las previsiones de desaceleración económica, marcadas por una menor actividad manufacturera, debilidad en el consumo interno y una menor confianza para la inversión.




